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jueves, 30 de mayo de 2019

Agua

Hacía tiempo que no me pasaba esto de llorar sin poder frenar. Años quizás.
Supongo que las lágrimas que no se lloran a tiempo quedan por ahí, estancadas, juntando agua en un charquito adentro del alma. Supongo que no estoy tan normal, ni tan insensible, ni tan sensata como creí. Sigo siendo esa niña que se fija en todo, que todos los detalles le importan aunque no quiera. Aunque pretenda que no le importe.
Sigo siendo la misma niña que se encerraba a llorar todas las palabras que no podía decir.

Nota mental: toda agua que se estanca por mucho tiempo, se pudre. Hay que dejar fluir... (o tratar, por lo menos)

domingo, 14 de abril de 2019

Nunca supe si era muy inteligente o muy estúpida emocionalmente.
Creo que ambas cosas, inevitablemente, van de la mano.


lunes, 25 de marzo de 2019

Siendo un mimo

De chica prácticamente no hablaba. Ni en la clase (aunque a menudo sabía las respuestas), ni mucho con mis amigas, salvo palabras justas y necesarias. En mi familia no sabían nada de lo que pensaba sobre algunas situaciones de las que vivimos, salvo de casualidad me preguntaran.
Siempre me caractericé por ser “de pocas palabras”. Incluso recuerdo a mis padres, diciendo que yo no jodía para nada (comparándome con mi hermana, que era bastante inquieta), y que aparentemente, yo siempre estaba en mi mundo. Y sí, en mis juegos, en mi mundo, en mi cabeza.
No recuerdo haber tenido amigos imaginarios, pero recuerdo hablar conmigo misma desde que tengo memoria. Me proyecto en situaciones a futuro (y otras que nunca llegan a existir) y me dibujo los caminos. Y así he decidido, en voz baja y tenue, pero con fuertes convicciones a donde he ido en la vida.
En la adolescencia mi vida tuvo muchos quiebres, así como mi personalidad, donde me vi tan saturada que tuve que sacar un poco de todo lo que tenía adentro, para afuera. Mucho lo saqué escribiendo, teniendo la dicha que gente que no sabe quien soy me leyera, y teniendo la dicha de leerme (ya que creo y creí siempre que escribir es una manera de pasar los pensamientos en limpio).
Teniendo otra suerte y esta vez no tan dichosa de sacar otra parte hablando lo que pensaba. Topandome con gente que parecía escucharme, pero que en realidad no lo hacía, o realmente no le importaba... y encontrándome conmigo en esas situaciones. Situaciones que mi “yo” no sabía canalizar con la altura necesaria, ya que las desconocía por vivir siempre puertas adentro.
Hasta el día de hoy sigue siendo un poco así, un poco de querer que entiendan lo sensible que soy y por otro lado no saber demostrarlo. No saber decirlo.
Me encuentro siendo una adulta que no sabe decir nada, que apenas sabe escribirlo. Que aparentemente cuando quiere sacar algo de adentro, algo que no es banal ni común, a la apariencia de los demas solo tiene un problema o tuvo un mal día, o está de mal humor. O quizá sea la menstruación, quien sabe.
Me olvido que de chica siempre preferí el silencio, con cierta razón. Pocas personas son merecedoras de nuestras palabras, de nuestros pensamientos en crudo. Pocos son capaces de ver más allá de eso.
Pocos o nadie.

sábado, 2 de marzo de 2019

🛎

“Lo que sí sabemos es que, como la ventana de química cerrada, otro despertar tuvo lugar; que el espíritu humano es más poderoso que cualquier droga – y eso es con lo que necesita ser alimentado: con trabajo, juego, amistad, familia. Estas son las cosas que importan. Esto es lo que nos habíamos olvidado – las cosas más simples”.

- Despertares (película), 1990

jueves, 21 de febrero de 2019

Fotocopia

A menudo,
insistimos tanto en ser como los otros,
que nos olvidamos que la magia está en ser
Nosotros mismos.

La magia de hacer sin mirar al de al lado
De emitir opinión sin miedo a lo que piensen
De vestirse con los colores de moda
(de hace 20 años atrás)

La valentía de insistir en algo
Como un salmón, contra la corriente
Y agarrarse de eso,
Y seguir nadando

La sinceridad de decir que no
Cuando no tenemos ganas
Y la tenacidad para ir por eso
Que de verdad nos llene

Insistimos tanto en copiarles
A esos pocos geniales, -entre comillas-
Tocados por la varita mágica de la vida
En vez de cambiar nosotros

En vez de vernos en nuestros aciertos
- y en nuestros errores -
Vemos al otro, lo que es menos gratificante,
Pero más facil.

Vivimos en el mundo de lo digerido,
Lo resumido. Lo sencillo.
Lo facil. Lo corto.
Lo hecho por los demás.

Tan así, que no solamente
Olvidamos lo primero,
Sino que también...
Olvidamos el cómo.


Cómo ser nosotros mismos, si no sabemos ni quienes somos.


jueves, 3 de enero de 2019

De plástico

Quisiera ser de plástico a veces. De ese plástico duro, cuarteado, que por más golpes que tenga sigue ahí, sin degradarse. Ese plástico tan porquería que ni siquiera es biodegradable, que nace para no morir, flotando inerte en esta sociedad donde todos se creen vivos.
A veces quisiera ser de ese plástico impermeable, al que no le pasa el agua, ni los líquidos. Ese al que le tirás de todo y sigue ahí, para joder, intacto. O de ese plástico de las impresoras tres dé, que amolda lo que se le da la gana, desde una manzana (igualita a la de la feria) hasta un arma, con balas y todo. Tan bueno por fuera y sin embargo, que sigue siendo ese plástico de mierda, que por más parecido que sea no remplaza al original.
A veces quisiera ser de plástico sí. Y simular ser algo que al final de cuentas, no soy; o para que el agua (y todo lo que me tiren) me resbale; o para que (por qué no?) no me afecte tanto lo de afuera. A veces estaría bueno ser de plástico para no sentir, para que no duelan ciertas cosas, para simplemente existir, sin tanto cuento.

Pero resulta que no, que no soy de plástico. Para tu desgracia, y la mía, soy una mina de verdad. Que la pinchás apenas y le duele, que se corta y sangra, que llora, patalea, se queja y se ríe. Y que con suerte, lo único que tiene de plástico en su casa son las bolsas del super, guardadas en la cocina.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Renaceres

Señales para renacer, sí las hay.
Hoy fue una, el día entero fue una. Llegué al fondo de la caída, de esa curva cuesta abajo... ahora solo queda subir.
Hoy decido dejar eso de dejarme para después.
De estar siempre después que los demás.

Toda la vida he pensado más en los demás que en mí. Mil veces he querido cambiarlo, y no he podido. Las formas en que me he angustiado por el hecho de no cumplir con sus expectativas? Miles.
Los errores más jodidos de mi vida probablemente hayan sido por eso. Por no ponerme en el lugar que tengo que ir.
Lamentos de amigos, familia, personas que no están... siempre pensando en qué carajo hago mal, ya no. Ellos también tienen la oportunidad de venir.
La vida siempre tiene dos caras, dos campanas. Siempre hay un contrapeso del otro lado. Por qué insistimos en ponernos toda la carga cuando no siempre toda es nuestra?

Hoy, 6 de diciembre de 2018, empiezo a amarme.
De verdad, con uñas y dientes como he amado al resto cuando creí que lo merecía (y a veces ni eso).
A amarme incondicionalmente, a dejar todo en la cancha por ser un poquito mejor que ayer.
A compararme conmigo, y no con el resto. Los de afuera son de palo, (cosa que nunca aprendo), pero créanme... la voy a aprender.